LOS MÁGICOS VILLANCICOS DE NOCHEBUENA EN LA PATRIA
Cada veinticuatro al mediodía en la esquina de Zurita y Buenos Aires un coro de parientes recién llegados a La Patria entona tres clásicos villancicos barriales de buenos augurios. El primero llamado “Campanas que suenan. que no sean los cobradores” es un canto surgido en alguna época de bravas deudas y que solicita a quien llegue a nuestro hogar que no rompa las pelotas cobrando por las próximas dos semanas porque el clima es festivo.
El segundo es interrogativo y se titula ¿Noche de Paz? en obvia alusión a la nochebuena y al asador de turno que por lo general arranca temprano con el ánimo por las nubes y entre brindìs y brindis de los recién llegados va aflojando su vocabulario y su inconsciente con bromas a los tíos más serios y comentarios filosos para las cuñadas que lo critican. En algunos párrafos se percibe al ánimo conciliatorio que proponen quienes cantan:
“Noche de Paz, noche de escabio, el tío no puede más, alguien que le baje un cambio”, dice el estribillo.
Por último la cautivante “Canción de la Tìa Mamona” es la que cierra la seguidilla e invita a brindar al mediodía ingresando a los almacenes del barrio manoteando lo que se encuentre con alcohol en las heladeras. En sus estrofas propone entender a la tía más alegre de la nochebuena, quien acaricia abuelas, juega con sobrinos, pasa con bandejas tarareando chacareras y va tomando de vaso en vaso hasta llegar al cambio de tono de voz. Ahí entra en modo hinchada, influye sobre los familiares díscolos y maravillosamente se pudre todo hasta que
una Brigada de Emergencia de la Guardia Urbana llega para esconder los vasos y “retomar la tranquilidad”.
Como siempre en el Barrio La Patria todo lo turbio puede volverse mágico, hay quienes siendo parientes se toman en serio y ensayan en sus barrios o ciudades durante tres semanas con profesores de canto y quienes sin filiación alguna solicitan a los falsificadores de DNI truchos gestiones de último momento para ser considerados familiares y sumarse al coro navideño.
Las buenas lenguas dicen que en esa media hora del momento más esperado del año , se descubre que la magia de la navidad es un estado de ánimo de corta duración insuperable, con destellos místicos que han permitido ver en el medio de abrazos y brindis familiares
entre las góndolas del almacén de esa esquina, seres queridos que ya no están. Con miradas cálidas , remeras con estampas de Maradona y El Osito Sarquiz, esos ángeles susurran “No extrañen, brinden por nosotros que la vida continúa”.
Dicen que sus pasos de cumbia furiosa invitan a perderse en la inmensidad ingresando a la nochebuena de la mano del verdadero Papá Noel que es africano y se llama Muzumbu nórePaviV
VILLANCICO BARRIPATRIENSE
Un lucerito mañanero ilumina mi sendero
Traigan la carne temprano pa tirar en el parrillero
Un duende muy ruisueño anda un poco remolón
Hizo parada en Whippos pa clavarse un porrón
Ven que es navidad y vamos a caminar
Ven acuérdate que te tienes que vacunar
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