NO YO VENGO A PATEAR NOMÁS
(Firmat con otra mirada)
El pibe tiene pintada la pilcha para jugar al fútbol, parece Gago en el Real Madrid. Está ahí solo, mezclando el azul con el blanco en modo Adidas. Está donde siempre se arman los picados del playón del ferrocarril, en las canchitas con poca luz y sin líneas (Pinten que no todo es fútbol 5) . Va y viene entre el piso blando, no llega a las áreas, donde está chirlo y el barro pedirá lavarropas si patinás. Andá a volver a casa si te pasa.
Todos los días ahí mismo, los jugadores son relatores, los reproches por no sacarla cuando las papas queman están a la orden del día. Hoy no será así, la lluvia y la pandemia tirando el achique han dejado a los pibes en sus casas. A él no le importa, está metido en su mundo. La pelota entre sus pies, el tiro largo para un arco vacío y un par de gambetas con sabor a mareada siguen en continuado. La pilcha continúa intacta, da gusto verlo como no se embarra en el medio del lodo.
Voy y vengo mientras corro por el Solís, el pibe repite su andar, supongo que ya no importa que no haya rivales. Una manera de entender el fútbol, una forma de sentirlo, mejor dicho de vivirlo.
Es el último cruce, me doy cuenta porque golpea sus botines entre si y los tiene en las manos. Ya se los sacó y sale del barro en zapatillas. No me iba a quedar con las ganas de buscar complicidad y le tiro “ No se hizo el picado hoy”. “No, yo vengo a patear nomás”, me respondió, como cuando éramos pibes y al baldío de al lado no le había ganado la especulación financiero inmobiliaria. Se ve que la vieja normalidad tiene detalles que hay que cuidar, no todo es a lo Perez Companc.

Impresionante Negra querido.!! Cuantas veces me trae tú palabra escrita a mi niñez.. Gracias y mil gracias!!!! Exitos..
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