LOS DESEOS NAVIDEÑOS DE LAS MADRONAS

 Hemos entrado a Diciembre sin darnos cuenta, de tanto barbijo desvirtuado y con tanto ruido en la salud de las últimas semanas nos olvidamos que es el mejor mes del año, el que divide, el que termina, el de las fiestas, el de las necesidades de reencuentros. Las Madronas-al igual que muchos de nosotras y nosotros- dicen haber caído en la trampa de la pandemia, esa que borra la línea del tiempo negando el paso de un mes a otro o la que hace sonar un viernes como si fuera un lunes. Sin fisuras en los cuidados sanitarios siguen haciendo uso de la zona restringida de vereda para airear sus sentimientos o recibir seres queridos. Es ese espacio puesto frente a cada casa del Barrio La Patria -que se dibuja con un tapial o verja- , el que la Organización Mundial de la Salud recomienda para sostener a las mayores de cualquier parte del mundo, una zona barrio terapéutica que siempre ha sido el nido de las mateadoras sin fin. Una invitación para dejar rezongos y purificar vibras.


¿Y entonces? Se preguntó el Barrio La Patria en un conclave al aire libre y con distancias en plena plaza Belgrano seguidos de cerca por una hamaca que parece hacer sentido el impacto de la fama. Y la respuesta no tuvo vueltas, fue bien pragmática, con aires de “adoctrinamiento sanitario”: “Atravesar con los ojos cerrados Diciembre pandémico empujados por la ilusión de un mañana mejor, sin olvidar cuan deshilachados y protegidos con nuestros guerreros barbijos estamos”. Ese fue el mensaje, siempre el vínculo es el mensaje más allá de un tal McLuhan.

Les Barriopatrienses sostienen que urge la emoción transitando un último mes de un año escapado de la ciencia ficción, creen en un mandamiento tan emocional como artesanal, cuyos destinatari@s sean aquellos que dieron nacimiento a nuestras historias familiares para que sientan que nada se ha terminado. Aclarado el panorama –por lo menos en teoría- el sur de la ciudad de Firmat entró en Fase Navideña con afecto Sanitario. Una etapa que no se ha informado oficialmente en boletín porque cada uno hace lo que quiere más allá de la papeleta.

Esperan por una luna bajada por un enamorado que no se resigna, un sueño maradoneano pedido en algún barrio, un beso emocionante entre una nieta su y abuela corriendo los barbijos un par de segundos y por un Papá Noel en mangas cortas y bermudas rojas con barbijo y máscara –a tono con nuestra época de este lado del mundo- que pueda ser visto por alguno de les pibes del barrio.

Las navidades no son pandémicas, ni blancas, son fiestas populares de entre casa. Para estas solo quieren que nos cuidemos entre todas y todos sin aflojar en nuestros deseos y creen que nunca es tarde para disfrazarse y bailonguear en el patio de "las casas”.


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