EL REBAÑO SOLIDARIO Y EL POLVO CÓSMICO DEL SUR DE LA CIUDAD

 La traza del “Tomatela Pandemia Tour” que nace en el Polo Norte finalizaría en el Barrio La Patria. Esta  creencia popular surgida en esa porción de comunidad es contada el día anterior a la Nochebuena,  con una copa de sidra en la mano, un abrazo en la otra, bajo el manto afectivo de un vals silbado que nace en la oscuridad de la calle Domingo Cera. Todo parece indicar que no habrá cambios a pesar de la pandemia y algunas Madronas arriesgan que la sensación de cercanía con duendes y protagonistas de regresos mágicos podría incluir varios de ellos en mesas que menguaron en los últimos años.

 

No es la primera vez que corre el rumor en toda la ciudad dejando una sensación de envidia en barrios de Nueva York, París o China. Hay otros barrios de Firmat que  tienen leyendas  relacionados con otros momentos que se festejan con ganas. Uno de ellos –que es transmitido de generación en generación por Carlitos Tonello- es de Carlos Casado-. Les  vecines se inflan el pecho con el Mito de los camellos de Reyes que llevan pibes por la Vía Láctea. En Fredrikson El Pelao –papá de Turranga- cuenta el de las sirenas chamameceras que aparecen el último día del año en  canal Blas Parera.

No es como todos creen, dicen Las Madronas.  Es otro viaje que tiene el mismo sentido en su llegada y que nace en la alegría de los que ya no están. La gran diferencia es que Nicolás de Bari en un gesto de apertura, se aparta para que  su lugar sea ocupado por varios. Solo se sabe que quienes van desfilando año tras año, ostentan dos cualidades sencillas y maravillosas: solidaridad y sensibilidad.

Desde abajo la ilusión se alimenta con fotos colgadas de pequeñas nubes que invitan a cruzar el cielo a algún ser querido. Ese es uno de los motores navideños barriopatrientes. La sensación previa es diferente, las cartas se las escriben a Mamá Noel, los deseos se cuelgan de los árboles de la plaza Belgrano, los suspiros son tan intensos que despeinan,  toda copa no tiene dueño y cada bebida fría es una bendición.

Esta noche cuando  nuestras niñas y nuestros niños vean en su cielo alguna estela luminosa y se colmen de incredulidad, Las Madronas, sus hijxs y nietxs estarán destelladas por el surco que irán dejando la compañera de San Nicolás acompañada de Jorge el Bueno ,quien supo trabajar en Vassalli y del Pichi Otero , Jorge El Loco un vecino de interminable sonrisa y `picardía permanente y otro empleado de la fábrica que también sumó otras tareas llamado  Pin Pereyra “El mozo del fin del mundo”.

El Barrio La Patria ya está inmunizado como rebaño solidario, ahora le toca al  universo  que como no sabe ir a menos, desparramará el tradicional  polvo cósmico que caerá en el sur de la ciudad en la Nochebuena buscando un momento de encuentro y felicidad.



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