CUARENTA Y CINCO SEGUNDOS SIN GLORIA
Fue llamado para jugar el último minuto, buscaban hacer tiempo los suyos y el entrenador sabía que no se le plantaría como el enganche que no había jugado y estaba con cara de culo sentado en el suelo masticando pasto.
Alto, fortachón, delantero de área con delirios de gambeteador brasilero,”El Percha” se levantó y estiró el cuádriceps izquierdo como preparándolo para meterla. Lo tomó del hombro El Viejo Braulio -nuestro entrenador para este torneo comercial- lo miró hacia arriba y nunca encontró los ojos porque estaba mirando la cancha y la pelota siempre. Llegó el cambio, era en un córner, en el banco saltaban porque el empate era el pasaje a la final, hacían fuerza para sacarla y quedaban cuarenta y cinco segundos del adicional. Allá fue el grandote, encaró para donde estaba el fuego. Llegó el disparo con efecto bien cerrado llovido al amontonamiento. Un puñetazo del arquero la elevó y volvieron a amontonarse, tensionados y sin mirar rivales. Picó, rebotó, dio en el wing de ellos que la mandó para el área chica desconcertando al arquero, rebotó en la espalda del líbero, salió unos metros picando paralela al punto del penal y ahí estaba él. Puesto en la cancha para que sumara en altura y cabeceara lejos pero lejos de su hábitat.
Se le fue más arriba de lo esperado el pique y no daba para el control, le quedó pasada, a su espalda con el lateral izquierdo de ellos listo para una palomita. Entonces, levantó el talón izquierdo, ese que se había estado estirando segundos antes y con un movimiento estético maravilloso, impactó la pelota con su taco para que fuera justo al ángulo ante el cagazo de los suyos. La bocha pegó y entró para abrir juego a la corrida de sus rivales que gracias a su gol en contra lograron la clasificación. El árbitro rumbeó para la mitad de cancha con la obligación de marcar el gol y también el final. En su carrera relojeaba para mirarlo, en el final posó sus ojos sobre El Percha y como diciendo no me que otra, sopló.
¿Qué hiciste? Le gritó nuestro arquero. “Lo único que sé hacer…goles”, dijo él.
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