BAR BIJO
Los hay bellos, bellísimos, a tono, furiosos, normales, casi espaciales, cautivantes, llamativos, extravagantes, apagados, rockeros, futboleros, y hasta para las infancias. Se estiran con el tiempo, se ajustan en el estreno, se mueven de tanto hablar, se corren para llamar y ser bien recibido. Su función “medicinal” escapa a los siempre mal queridos jarabes para niñes, inocula sin dolor, no se toma en dosis, protege sin ser infalible. El amor también sabe de él, invita a imaginar esa boca con la que te estoy tirando un beso a la distancia, juega con la trompa que te regaló un íntimo para robarte un sonrisa por celular, se cae y deja fluir en la intimidad y convivencia sin decirle a nadie. Están los que reflejan personalidad, esa primera valla para demostrar agresividad de comics. Alguno lo muestra con hambre de gloria y otra busca una bocanada de aire que no sea del humo de las islas. También suelen ser una promoción publicitaria ambulante sin pauta pagada, un grito de gol contenid...