LAS MADRONAS Y EL PROTOCOLO QUE DESAFÍA A WIÑAZKI
El nuevo hallazgo de las Madronas del Barrio La Patria es el tráfico de ilusión y recuerdos que sobrevuela el sur de la ciudad. En las últimas madrugadas, acorraladas por la incomodidad varias de ellas se han puesto en la ventana con su mate tan solo a mirar, como esperando ver en la vereda a un muchachito transgresor que con su brazo abrigue a su compañera olvidando el mandato del barbijo. En el barrio creen que la madrugada enciende los mejores sinceramientos y aplaca los deseos de venganza.
Algunos fueron instantes, otros arrimaron sonidos incomprensibles prolongados. Hay uno que es la sensación, suelta un susurro al oído en forma de vals que invita a bailar en la cocina. No es antojadiza esta expresión meta física dijo el periodista del barrio Sebastián Ayala. “Amigas, apareció en tiempos necesarios y con sus formas las acompaña”, soltó por los micrófonos la mañana que le sucedió en su casa.
Por las ventanas se ha visto bailar a vecinas de la calle Zurita con un escobillón en mano diciendo “es muy pronto para el primer beso, Jorge”. Por las calles se escuchan valsecitos silbados con melodías desconocidas que contrarrestan al desobediente civil Wiñazki.
Como parte el aire, en el barrio la defensa ciudadana habla de perfumes viejos conocidos, carcajadas del Jorge Presentado cruzando la calle y serenatas de un duende llamado Pinino de Labordeboy.
Sin protocolo a la vista y con mandato propio para quererse, aislarse y creer en que todo es posible, Las Madronas hacen oídos sordos a los cabecillas que invitan a soltarse para volver a poner en marcha la maquinaria bursátil. Nosotras sabemos cuidarnos y tenemos estampitas el Doctor Escola. Claro, dijo La Marcia, en este barrio el aislamiento nunca será el emotivo.
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