BARBIJEAME FUERTE HASTA QUE LAS VEREDAS VUELVAN A SER MATEADAS

Se dice en el Barrio la Patria que una sobrina segunda de la Marta trabaja para la Organización Mundial de la Salud, o algo parecido. En lo del Maxi y de Cacho ya se cuenta que a través de ella la máxima institución que hoy tiene el planeta ha mirado con admiración la campaña emprendida por las Madronas. A barbijear de lo lindo es una cruzada nacida en la intersección de Zurita y Buenos Aires, gestada a los cabezazos y a las señas con bolsos en mano. No asombra, La Patria siempre encuentra maneras para poner en disputa el sentido de la palabra inclusive a las señas. Quien podría olvidar el corte de manga que le hicieron a un productor de Chiche Gelblung que buscaba mover la hamaca con la mano para conseguir una nota.

No le han encontrado la vuelta al Zoom y apostaron a la doctrina del pase y diga, que es practicada por los más jóvenes soltando a gritos al paso por las veredas. Desde la verja se presentan con la contraseña “Mensaje para la Luisa” y esperan allí hasta que se abra la puerta de la casa y se asome la destinataria.
Quedarse adentro es sentirse yerba que se almacena –dicen por ahí- , es cuidarse y quererse. No estamos escondidas, estamos tomando ventaja del tiempo que no nos quisieron entregar ni si quiera en cómodas cuotas. Cómo sabemos lo que es la espera, como aquella de las doce con el termo y la bici, sabemos que todo va a estar bien o mejor dicho: todo va a estar donde tenga que estar por más desobediencia de egoísta que circule por “guasap”. Sus hijos sostienen que la idea esconde una disputa de belleza de manos con Mirtha Legrand, sin cremas ni tratamientos, solo a base de agua y jabón buscando no esconder el paso del tiempo.

Lejos del pensamiento mágico de un tal Bolsonaro las paredes del barrio proclaman “vaya pa las casas”, “¿Qué anda haciendo porai? Y quien trasgrede, bajo esa misma leyenda escribe “se me chispoteó, no va pasar más chicas”.
Ante algún malentendido o barbijo hecho a las apuradas, desde la Vecinal –que tampoco ha sesionado por Zoom pero funciona sin problemas- se recomienda no saltar a la yugular al que salió disparado al kiosco de la esquina en pijamas y sin barbijo. Ya habrá tiempo para aleccionarlo, hay que tener presente siempre aquel niñe que fue ese mismo vecino que hoy entreverado entre el apuro de los nuevos horarios y las ganas de fumar un pucho que nunca llega, tropieza con la ansiedad.

Como el paso del tiempo ya se mide en pisadas y los recuerdos más preciados comienzan con un beso de abuela, las Madronas del Barrio La Patria aconsejan no dejar de barbijear con la distancia de tres bicicletas de nieta y la mirada contenida de tanto esperar, porque las trompas son de nosotros y las indisciplinas son ajenas.

El raro tiempo acumula deseos en las casas del barrio de la hamaca mientras una voz pasa todas las tardecitas protegiendo abuelas cantando “Imaginame fuerte, hasta que el barbijo se haga piel y las mateadas vuelvan a ser vereda”.

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