PASCUA DE CUARENTENA EN FIRMAT


La inventiva puede pasar de paso corto a quilombo hogareño de les pibes encasa. Es una diaria que da respiro en patios y tras el impacto inmobiliario de última estación, en el centro también. Terrazas con gente haciendo ejercicio, saltando con la soga a la vieja usanza y en pareja, padres paseando bebes o remontando un barrilete que busca romper el guines record firmatense de altura. Todo bien en lo alto de la ciudad.

La tiranía de la pared contra pared sin goce de charla larga de vereda la abre el apetito a un Djs y entonces la música gana las calles por el Barrio La Patria. Se prenden, se asoman en la puerta, se mueven, menean y sonríen. Un hermoso baldazo de conga puesto a domicilio por un pibe. Superó al hit de la sirena de las 17.
La Pascua desparrama huevos, fotos reducidas en cantidad no en calorías. Nuestras hijas se acomodan mejor que lo que pide el consumo, no piden huevos ni roscas, todavía no me siento un hombre de cocina dulce. Un toque de alegría dominguera vuelve a poner las cosas en su lugar, sobre todo si se festejó la Pascua con el taza taza cada uno en su casa.
Comienzan las bromas sobre tinturas y cinturas. Todo podrá suceder en 10 días más, jopos como los de "El Señor de los Vinos" - no la busquen en en Netflix-, rulos que se sienten más lacios que nunca y monedas que aparecen debajo de la cama y que ahora que valen millones en temporada de levadura.
La era del barbijo está por comenzar, suena necesario y abriremos la semana con sonrisas que leeremos –en los cruces callejeros de mandados- por los ojos. A todo trapo la cuarentena abrirá paso a una semana más en la ciudad. Mucho menos ruido de redes hizo la buena noticia que sacó los dos casos sospechosos y los mandó a la casa de gran hermano. Daba para placa roja de Crónica.
Ahí anda la ciudad una semana más, acomodada a la fuerza, apretando los dientes para que no suceda. No se olviden que la Federación Española de Enología habla de las virtudes del consumo moderado de vino y su contribución a la higiene de la cavidad bucal y la laringe zona donde andan los virus. De Tiriki y Rubita ya lo sabían y el aprendiz de Hogwarts, Harry Muto, lo contó en mesa de amigos.
Eduardo La Negra Bigotti

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