DELIVERY DE ABRAZOS EN EL BARRIO LA PATRIA


El paso rápido de una piba del barrio sembró la chispa en una de las históricas Madronas. Percibió  una atmosfera  enrarecida  y de reojo vio el celular en la mano de la chica y arremetió “Esos celulares de miércoles no dejan tranquilas a las chinitas”.

La instantánea  la empujó a una de esas sesiones domingueras extraordinarias.  Enfiló para la calle Domingo Cera, habló fuerte en la vereda para que se escuchara y ahí nomás el mate la Luisa le salió al cruce para abarajarla y aquietarla. Las miradas complementaron el grado de alarma y los biscochos quedaron sin abrir. 

 El contenido se puso sobre la mesa con oraciones interminables sin pausas, sin respiros y afirmaciones concretas de la cebadora cada tres minutos. No se incluyó en la categoría de problema, se verbalizó en calidad de pregunta: ¿Cómo puede ser? Esto sumó a la celeridad del encuentro y al tono papal tipo Francisco, crítico pero contenedor.

La incorporación de la nueva generación liderada por la Georgi realizó un aporte a la calma, con sus pequeñas se abrieron paso y en tono distendido  redondearon con claridad la necesidad imperante, tradujeron al llano para envidia de los filósofos  y hasta cerraron el debate con un calmo sapucai lanzado al viento. La palabra clave fue: abrazo

Eso estaba reclamando la piba, eso estaba tratando de decirles ella por más que a esa altura ya estuviera durmiendo con el celular en la mano a los chispazos. Un apretujón, un cuerpo a cuerpo, una sensación que mezcla A con B y con Z también. El barrio sabe desde hace rato lo que es mezclarse, tiene hecho un culto y fortalezas para tender la mano.

Alcanzó una postal de domingo para que el nuevo proyecto de la vecinal aparezca en las redes sociales sin costo y desafiando el espíritu usurero reinante. La síntesis de lo vivido tan solo en dos horas  transformó el malestar en lazo solidario y del  tallo  de “un flor de barrio” nació un emprendimiento que se puso de manifiesto hace unas horas: DELIVERY DE ABRAZOS BARRIOPATRIENSE ¡LLAME YA!.

Un pasacalle anuncia la nueva era:
En este barrio las manos se usan para tomar de las manos los niños y niñas, para palmear al otro cuando se lo abraza y para  rascarse el higo cuando se terminó de laburar.

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