CUARENTA Y CINCO SEGUNDOS SIN GLORIA
Fue llamado para jugar el último minuto, buscaban hacer tiempo los suyos y el entrenador sabía que no se le plantaría como el enganche que no había jugado y estaba con cara de culo sentado en el suelo masticando pasto. Alto, fortachón, delantero de área con delirios de gambeteador brasilero,”El Percha” se levantó y estiró el cuádriceps izquierdo como preparándolo para meterla. Lo tomó del hombro El Viejo Braulio -nuestro entrenador para este torneo comercial- lo miró hacia arriba y nunca encontró los ojos porque estaba mirando la cancha y la pelota siempre. Llegó el cambio, era en un córner, en el banco saltaban porque el empate era el pasaje a la final, hacían fuerza para sacarla y quedaban cuarenta y cinco segundos del adicional. Allá fue el grandote, encaró para donde estaba el fuego. Llegó el disparo con efecto bien cerrado llovido al amontonamiento. Un puñetazo del arquero la elevó y volvieron a amontonarse, tensionados y sin mirar rivales. Picó...