EL PICHI Y EL VIEJO ROMA
El Viejo Roma era un enamorado del fútbol, un romántico que cuando veía que el juego no despertaba emociones buscaba refugiarlo en los suyos que sabían como amar según sus propias palabras. Como todo anti héroe de barrio tenía su fiel ladero y defensor. El Pichi Picech, que podía irse a pintar la línea de cal a la luna con tal que el viejo siguiera en el fútbol. Un imperturbable militante de la causa de ese líder. Las posturas adoptadas para defender un estilo, no significaban levantar una bandera pintada con la forma de jugar como muchos suponían. Ese palpitar gratificante dentro de la cancha despertaba las mejores emociones a pesar del resultado, casi inexplicablemente. Por eso los pasos dejaban huellas en sus jugadores. Había que verlo después de una derrota. Parado sobre sus ideas, todo lo definía con criterios y sensaciones amorosas. Miradas iluminadas y dulces palabras para remendar corazones heridos. En la victoria remolineaba un despertar de intensas sensaciones q...